Por Adriana Sommer. Sexóloga
La mujer que está involucrada en una relación sexual carga consigo
en la mayoria de las veces, un pensamiento de que el hombre (su compañero)
se preocupa poco por ella. Sabemos que las diferencias entre hombres y mujeres
son enormes, existen y por eso no se deben ignorar, y sí compreenderlas,
para que se pueda cuestionar cuando sea necesario, habiendo siempre una buena
comunicación en las relaciones y haciéndolas mejores en una convivencia
de calidad.
No siempre la mujer comprende el llamado erotismo del hombre y cómo estos
reaccionan en sus relaciones afectivo-sexuales.
¿Usted sabía que el hombre cuando se dirige a una relación
sexual (para el acto sexual en si), está buscando la afirmación
de ser macho? Esa afirmación, esa confirmación de
ser macho no está vinculada al pene como la mayoria de las
mujeres piensa, y sí a la erección, cuando ese pene está
erecto.
El hombre piensa así: Cuanto más erecto, y mejor es la
erección, más macho soy. Es interesante para la mujer saber
que para el hombre, el sentido de la visión es el más agudizado,
ellos se excitan mucho y muy rápido con el sentido de la vista. Pero
su placer comienza con la visión de su proprio miembro (el pene erecto).
En ese sentido es que el hombre va a encontrar su satisfacción emocional,
pues es analizando la rigidez de su pene y el tiempo en que él se mantiene
erecto, que este hombre se sentirá autoconfiado, jóven, capaz,
seguro y con la sensación de deber cumplido. Está
claro que el hombre posee otras sensaciones, variaciones de excitaciones, la
visión del cuerpo de la mujer, todo eso configura un contexto de placer,
sensaciones que irán a dar como resultado un acto sexual satisfactorio.
Quiero dejar claro aqui, que el pene erecto es en su mayoría el camino
más esperado por el hombre, pues es ese instante y su terminología
las que van a converger en seguridad interna y emocional para ese hombre.
La mujer tiene que entender que lo que involucra el erotismo masculino no es
el pene por si sólo, y sí el pene erecto, como ya fue mencionado.
Es esa situación que trae al hombre el sentimiento, el símbolo
de la masculinidad.
Para el hombre, la erección es una esencia, como el agua es para el rio.
Cuando el hombre busca una mujer para participar con ella de un acto sexual,
él quiere en un primer momento afirmarse como macho. Sólo después
que culmina su estado eréctil, es que se siente un hombre completo y
de ahi parte hacia una participación efectiva con su compañera,
siendo recíproco en el intercambio de caricias y placeres eróticos.
Pero la mujer no debe olvidarse que el hombre queda centralizado en su erección.
¿Y cuando esa erección no ocurre o no responde a lo que esperaba?.
El hecho de que no ocurra la erección, hace que el hombre se sienta pequeño.
Sentimientos de angustia, miedo y vacio lo invaden. Ese hombre no siente su
esencia, pues la erección no ocurrió y eso hace que el momento
sea desesperante. Necesita y tiene el deseo de curarse, es un instante
delicado, donde la mujer adoraría compartirlo con él con palabras
de consuelo, cariño y comprensión, pero para el hombre no, él
no quiere piedad, quiere desaparecer y resurgir como un héroe. Necesita
y quiere ser perfecto siempre. Por eso su foco es genital, al contrario de la
mujer que es predominantemente más sexual. Y todo eso es apenas el comienzo
de tantas diferencias que ocurren con hombres y mujeres en sus relaciones afectivo-sexuales.
