Por Adriana Sommer. Sexóloga
El sexo trae innumerables beneficios para quien lo practica. Hace bien al corazón,
a la piel, soledad, deseo reprimido... además de ser un excelente remedio
para estados de estrés. Pero nada de eso se compara al momento que sigue
al acto sexual. Y principalmente tratándose de mujeres.
Para la mujer, el después del sexo es quizás el momento más
placentero, más esperado, pues puede ser decisivo para la continuidad
de la relación. La manera en como el hombre tratará a la mujer
después de alcanzar el orgasmo, es lo que evaluará su compañía
y con eso la hará sentirse bien o no tan bien a su lado.
La intimidad de una pareja puede ser tanto o más importante para la mujer
que la propria entrega sexual. Ocurre una interacción muy profunda e
intensa de la fusión de lo físico con lo emocional, pues la mujer
no separa el sexo del amor, lo que ella siente en su cuerpo, todo el placer
vivido después del orgasmo, quiere satisfacerse también emocionalmente,
y para eso basta que el compañero esté presente a su lado, mirándola,
intercambiando cariños y palabras de afecto, y es eso lo que completa
el placer emocional de la mujer, pero que no todo hombre comprende, muchos se
van a dormir, y eso es deprimente para cualquier mujer.
La mayoría de las veces, después de un orgasmo, la mujer disminuye
su excitación diferentemente al hombre, o sea, gradativamente, si es
estimuldada esa mujer está preparada para dar continuidad a ese instante
tan placentero.
Sabemos que con el hombre ocurre lo contrario, él es llevado a un estado
de completa relajación después de su orgasmo, buscando ahora (después
de satisfecho) su descanso más egoista, puesto que el hombre después
de llegar al orgasmo, da por encerrada temporariamente cualquier
tipo de comunicación o contacto que se adicione a la satisfacción
que ya obtuvo.
El después del sexo es un instante en que la mujer se siente
muy vulnerable, sensible, ella acaba de vivir una donación, una entrega,
ofreciéndole a su compañero todo el placer que le fue posible.
Si una pareja puede compartir el después del sexo con mucha
tranquilidad y atención recíproca, eso ya será suficiente
para que ambos disfruten ese instante con satisfacción. Lo que no es
nada interesante que ocurra es el distraerse con cualquier otra cosa que no
sea el momento a dos que acaba de ser vivido.
El hombre se empeña más en los preliminares que en el después
del sexo, es muy curioso verificar tantas diferencias entre hombres y mujeres,
el propio significado del sexo, la importancia del antes y del después
para cada uno, y al mismo tiempo, la plenitud a la que el hombre y la mujer
llegan cuando consiguen hacer del acto sexual algo pleno, sin cobranzas, con
libertad de expresar todo lo que se desea, con placer absoluto... Creo que si
es asi y ocurriendo de esa manera, ni el antes ni el después van a tener
tanta importancia y no habrá motivo de preocupaciones (principalmene
para las mujeres).
Lo que quiero dejar registrado aqui, es que el momento de intimidad de una pareja
comprende un comienzo, un medio y un fin, y si es vivido y compartido con plenitud,
comprensión de deseos, satisfacción y entrega, sólo traerá
más palcer y las ganas de un nuevo encuentro que promete ser aún
mejor. El sexo es aprendizaje y si quisiéramos podríamos hacerlo
cada vez mejor. Siempre !
