admin @ Sat, 2006-01-21 08:00
Da la impresión de que el Evangelio de hoy compara a Jesús con Jonás (Mc 1, 14-20). No en su obstinación y rebeldía, por supuesto. Sino en el mensaje que va pregonando por las tierras de Galilea: «Se ha cumplido el plazo, está cerca el Reino de Dios: Convertíos y creed la buena noticia».
La primera parte de su mensaje es un anuncio y la segunda es una exhortación. En el anuncio se habla de Dios. En la exhortación se convoca a los hombres. Comienza por pregonar un don y pasa a proponer una tarea.
En realidad, así debería ser siempre. No se puede ir por el mundo exigiendo algo sin ofrecer nada. Jesús pide la conversión, pero antes nos ha anunciado la llegada del Reino de Dios. Y ese advenimiento no puede dejar a nadie indiferente. Porque Dios es nuestro Rey y Señor, es necesario y posible vivir de otra manera. Porque somos miembros de un Reino estupendo no podemos vivir como los malhechores.
¿ «Convertíos y creed la buena noticia». Difícilmente podrá cambiar de vida y de valores, quien no ha creído en el mensaje que anuncia la majestad de Dios y su bondad. Pero no es verdadero creyente quien no traduce su fe en un cambio y renovación de vida.
¿ «Convertíos y creed la buena noticia». La fe y las obras son inseparables. Reducir la fe a simple ética es empobrecerla. Pero presumir de fe cuando no se cumplen sus orientaciones es una hipocresía.
¿ «Convertíos y creed la buena noticia». Ese pregón evangélico es parte importante del mensaje que ha sido confiado a la Iglesia y a cada uno de los cristianos. Para anunciarlo de forma creíble hay que hacerlo propio y vivirlo con sinceridad.
This is cache, read story here
