admin @ Mon, 2006-01-30 21:00
Habiendo pasado parte del verano en México, el nuevo líder espiritual de la Iglesia Católica Romana en Kansas puede impartir misa en español.
"No puedo pensar o conversar en español muy bien. Me falta mucho camino por recorrer, pero quiero seguir aprendiéndolo porque una parte muy significativa de nuestra población lo habla. Yo quiero comunicarme con los católicos hispanos tan efectivamente como pueda", indicó el Arzobispo Joseph Fred Naumann.
Naumann, un residente de toda la vida de St. Louis, vino a la Arquidiócesis de Kansas City en Kansas en marzo de 2004 como Arzobispo Asistente (Arzobispo-elect). Luego sucedió al Arzobispo James Keleher en enero del 2005 cuando el anciano prelado se retiró tras supervisar la arquidiócesis desde 1993.
Naumann, quien dirigió recientemente un foro de inmigración en Overland Park, respalda una campaña lanzada en mayo de 2005 por la Conferencia de Obispos Católicos de EE.UU. y diversas organizaciones católicas para revisar las políticas nacionales de inmigración.
"Nosotros no pretendemos ser expertos en política extranjera o economía, pero creemos que EE.UU. como nación cuenta con los recursos, creatividad y talentos para lograr ciertas metas si destinamos nuestras mentes a eso", dijo el Arzobispo a Dos Mundos. "Los Obispos lanzaron la campaña de Justicia para los Inmigrantes para alentar a la gente dentro y fuera de las iglesias sobre una reforma migratoria extensa".
Él refirió que los Obispos entienden la necesidad de control las fronteras, particularmente en una época en que hay amenazas terroristas, ellos sienten que las políticas que se concentran solamente en el fortalecimiento de las fronteras son miopes e incluso podrían agravar el problema.
El criterio de la campaña de reforma del sistema migratorio de EE.UU. está dirigido hacia un reforzamiento humano de las fronteras; el establecimiento de un programa de trabajador temporal; la reunificación familiar; el desarrollo de esfuerzos globales contra la pobreza y la restauración de procesos debidos de protección para los inmigrantes, informó Naumann.
Como pastor de los aproximadamente 200,000 católicos romanos en la arquidiócesis del noreste de Kansas, Naumann indicó que él es responsable de llevar la palabra de Dios a todos.
"Una parte de la forma en que crecemos en el amor de Jesucristo y lo seguimos más completo en nuestras vidas, es a través del Sacramento y la lectura y reflexión de las escrituras", indicó.
Naumann dijo que también se enfocaría en la evangelización. "Nunca podemos estar contentos con la Iglesia como está. Nosotros debemos salir y formar discípulos. Espero hacer que la Iglesia crezca en términos de lograr que más gente conozca a Jesucristo; llegar a más personas con la verdad y la belleza de nuestra fe; y hacer presente el amor de Cristo en la comunidad a través de nuestra labor caritativa y todas las maneras en que tratamos de responder a las necesidades de los integrantes de la comunidad. La iglesia de aquí ha estado haciendo muchas cosas maravillosas por muchos años. Y quiero ver si podemos hacerlo mejor".
Naumann comentó que ejemplos de los esfuerzos de difusión de la iglesia incluyen el ayudar a la gente con comida, vivienda y respondiendo a las necesidades de los inmigrantes recientes.
Reubicado desde St. Louis, Naumann dijo que podía entender la experiencia de dejar atrás familia y amigos. "La gente de aquí ha sido maravillosa conmigo, acogiéndome y haciéndome sentir como en casas, pero siempre se extraña el hogar y a lo que está uno acostumbrado, el acceso a la gente entre la que te criaste".
Él admitió que se apoya con un GPS (sistema de ubicación global) de alta-tecnología en su auto para encontrar su camino alrededor del área metropolitana.
El hijo menor de un veterano del Ejército de la Segunda Guerra Mundial en el Pacífico y catcher de las ligas menores de los Cardenales de St. Louis, nunca conoció a su padre, Fred, quien fue asesinado en 1948. Su madre, Louise, tenía tres meses de embarazo (de Naumann) cuando Fred murió.
Debido a la ausencia de su propio padre, los sacerdotes fueron la figura paterna de Naumann así como su hermano mayor. "Los sacerdotes de la iglesia tuvieron un interés especial en mi hermano y en mí. Ellos siempre fueron un parte importante en nuestras vidas".
De Louise, una robusta octogenaria de St. Louis, Naumann comentó, "Mi madre es una persona extraordinaria, una mujer de gran fe. Ella se volvió maestra de escuela católica y eventualmente en directora. Ella tuvo una influencia especial en mí".
Naumann creció en un vecindario de clase media baja y asistió a la Preparatoria Seminario Sur de St. Louis, un estudiante especialmente ávido de la Literatura e Historia Americana. Tras graduarse en el Colegio Cardinal Glennon en 1971, culminó sus estudios teológicos en el Seminario Kenrick y fue ordenado en el sacerdocio el 24 de mayo de 1975.
Sirvió como diácono de transición en la Parroquia de San Cristóbal hasta 1979 cuando se convirtió en pastor asociado en la Parroquia de Santo Domingo Savio en Affton, Mo. Como tal, fue transferido a Nuestra Señora del Dolor en 1984, luego a Sacramento Bendito en 1989. Se convirtió en pastor de la Parroquia de la Ascensión en 1994. Fue nombrado vicario general de la Arquidiócesis de St. Louis en 2003.
De 1984 a 1994, Naumann fue director de la oficina Pro-vida de la Arquidiócesis. Se convirtió en coordinador del Comité Pro-vida de la Arquidiócesis de St. Louis en 1995.
En el día festivo de San Pedro y San Pablo de junio pasado, fue uno de los 32 arzobispos nuevos que viaje a Roma para una ceremonia. El Papa Benedicto XVI envistió a los nuevos arzobispos con el palio, un yugo de dos pulgadas de ancho fabricada de lana de borrego. Decorado con seis cruces de seda, el palio simboliza la responsabilidad de liderazgo del prelado y es coloca sobre las vestimentas litúrgicas.
Un fanáticos de las películas y C.S. Lewis, a Naumann le gustaría ver las Crónicas de Narnia. "Cinderella Man fue la última cinta que vi que pensé era inspiradora. El boxeador tenía un aspecto heroico para él en términos de tratar de sostener a su familia".
Aunque no tiene mucho tiempo libre, el Arzobispo disfruta de las obras literarias e históricas. "Me gustaría contar con más tiempo para leer novelas", dijo.
Habiendo jugado tenis, béisbol, baloncesto y raqueta, Naumann disfruta asistiendo a juegos. "Había un programa intramuros fuerte en el seminario. El béisbol es un deporte que siempre disfrute. Mi padre alguna vez trabajó en primavera entrenando con Stan Musial".
Hasta que se mudó a Kansas City, Naumann jugaba raqueta una vez a la semana. Ahora, hace ejercicio para "mantener un poco de condición física" en una YMCA local.
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