admin @ Thu, 2006-02-23 06:00
El musical transcribe casi literalmente el argumento de a escenarios contemporáneos (Puccini siempre es funcional para Broadway: no mucho antes que esta obra también lo hizo con El fallecido autor se valió de la enfermedad emblemática de la última parte del siglo XX, el sida, como sustituto de la tuberculosis del XIX. La Mimí de tose y busca unos leños que le den calor, la de se inyecta y depende del AZT desde que el análisis de HIV le dio positivo.
Los bohemios de hoy viven en el East Village y les ocurre casi lo mismo que a los de la romántica bohardilla de París. No pueden pagar el alquiler («rent»), festejan la Nochebuena en un café alegre, queman manuscritos para darse calor en ese ambiente sórdido, frío y sin calefacción, y sufren similares desengaños amorosos. Desde luego, con las variantes de los tiempos y las costumbres sexuales.
Tal vez esto pueda sonarles poco familiar a quienes aún añoran la de ; sin embargo, haciendo un pequeño esfuerzo, habría que reconocer que aquí los cantantes responden, en físico,voz y actuación, a un perfil exactamente acorde con sus personajes y el medio donde se mueven. Y que tal vez, quién sabe, más artificioso sea ver a una rubicunda y rancia soprano de 100 kilos agonizando de tisis y simulando que tiene 20 años. En fin, que las convenciones de la modernidad no se diferencian demasiado de las que durante siglos caracterizaron a la ópera.
Los problemas de para llegar masivamente al público son otros. A diferencia de por ejemplo, carece de estrellas conocidas, y su música, si bien vivaz y hasta chispeante en algunos pasajes (incluyendo dos o tres citas a la partitura de , en especial al «Vals no llega a alcanzar la inspiración de los grandes musicales de Broadway (aunque eso tampoco es garantía para el cine: sólo hay que pensar en el catastrófico fracaso de y el poco interés que despertó ambos éxitos de años en la escena).
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