admin @ Thu, 2006-02-23 13:00
La sencillez que acompañó al percusionista durante sus días de gloria siguió presente en sus últimos momentos. Una camisa de manga larga negra con los puños doblados hacia arriba y un collar con unas pequeñas congas eran toda la vestimenta del músico.
Un tímido flujo de gente se paseó por la capilla de la funeraria localizada en la calle 76 de Manhattan. Afuera, la policía había colocado vallas para que los fanáticos pudieran hacer fila sin interrumpir el tránsito normal de la calle, sin embargo, éstas no fueron necesarias.
Los seguidores que se personaron al lugar en horas de la mañana y temprano en la tarde pudieron entrar y rendir sus tributos al músico sin mayor espera.
Aunque no eran cientos –al menos temprano en el día– sí eran constantes y fieles. Hubo quienes llegaron desde temprano, como la puertorriqueña Ángela Negrón, natural de Santurce, quien arribó a la funeraria a las 7:30 de la mañana.
"Estoy aquí porque Ray Barretto es una de las glorias más grandes de Puerto Rico. Fue un grande en la salsa y en el jazz, uno de los mejores congueros. ¡Que viva Ray Barretto y la música!", comentó a PRIMERA HORA la simpática boricua de Santurce.
José González fue uno de ellos. Hablaba con la prensa mientras sostenía una foto de Barretto y de la ex prisionera política Dylsia Pagán, al tiempo que comentaba: "Ellos son dos grandes nuestros. Dos leyendas, uno en la música y otro en la política".
Mientras los seguidores subían a la capilla a ver los restos del creador de "Indestructible", la viuda Annette Rivera y los tres hijos varones del músico, Raun, Ray y Chris, conversaban en un saloncito de la funeraria con la prensa.
Fue un encuentro sincero y emotivo. También tuvo sus momentos de risa al recordar algunas anécdotas del percusionista.
La primera en hablar fue Annette Rivera, mas su voz se quebró en el primer intento de contestar una pregunta.
"Gracias al público que tanto amor le demostraron. Nosotros le leíamos todas las cartas que le enviaban y a él le encantaban, especialmente las de Puerto Rico", fueron sus primeras palabras.
"Él fue un esposo extraordinario, un proveedor, un amigo, un líder. Me enseñó a ser una mujer con coraje… me enseñó tantas cosas en la vida. Además, fue un gran padre, estos tres hombres (hijos) son unas excelentes personas y fueron creadas por él, por sus manos, su cerebro y su corazón", agregó la viuda, quien compartió 28 años junto al artista.
Finalizó diciendo que "él fue (acto seguido, se corrigió), él es y seguirá siendo el gran hombre de nuestras vidas".
Los tres hijos del músico también se expresaron y mientras Annette se paseó entre el español y el inglés a petición de los diferentes medios de comunicación que se presentaron al evento, Raun, Ray y Chris se expresaron en inglés. Aunque todos tuvieron diferentes palabras para su padre, los tres coincidieron con la imagen que tienen de él: un gigante no sólo en tamaño, sino como persona.
"Él es como una persona mítica, siempre recuerdo sus grandes manos. Pero también fue un hombre muy sabio que me instó a buscar el conocimiento y me enseñó siempre a luchar por mis sueños. Fue un hombre extraordinario y su luz seguirá con todos nosotros", relató Chris, fruto del matrimonio de Barretto y Annette Rivera.
Raun, por su parte, bromeó al comentar que "mi nombre es un buen ejemplo de la creatividad de mi padre". Mientras agregaba "es un hombre del Renacimiento en el siglo XXI. Su música es más que música, es poesía y él fue mucho más que un músico".
Ray Jr. también tuvo palabras para su progenitor.
"Fue un gigante gentil que usó la música como su vehículo de comunicación. Y aunque fue tan importante, siempre te amaba como individuo y se preocupaba por ti", dijo.
Al funeral de ayer también asistieron algunos integrantes del ambiente musical, como Ralph Mercado, Yomo Toro, Harry Sepúlveda y Jimmy Delgado, este último visiblemente afectado por el fallecimiento de quien reconoce como su mentor.
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