admin @ Fri, 2005-10-07 02:00
Personalidad tanto carismática como polémica, Manuel Elkin Patarroyo es hoy uno de los más famosos médicos de América Latina. En la Gran Enciclopedia de Colombia se le identifica como el colombiano que más ha luchado contra la muerte, en referencia a su prolongada faena investigativa sobre la malaria y otras enfermedades infecciosas. Su empecinada voluntad por impulsar la ciencia en una país subdesarrollado y salvar la vida de miles de personas que han tenido ‘‘la mala suerte de nacer pobres'', lo han transformado en una figura egregia, legendaria, decidido a desafiar el poderío de los pulpos multinacionales de la industria farmacéutica.
‘‘Mi proyecto de vida no es convertirme en millonario, ser poderoso o conquistar fama, sino realmente hallar soluciones para los problemas que tengo ante mí'', ha expresado Patarroyo. ‘‘Ese es mi proyecto de vida, mi propósito ante la vida''.
Sus estudios interdisciplinarios se han extendido a enfermedades como el lupus, la leucemia, la fiebre reumática, la tuberculosis y la lepra, pero sus resultados más reconocidos se han concentrado en la malaria, con una enorme conquista en 1984: el establecimiento de los principios generales para una vacuna preventiva sintética mediante un proceso denominado SPf66.
La vacuna comenzó a experimentarse en 1986 en una colonia de monos del Amazonas y luego en grupos humanos, con una respuesta inmunológica favorable en el 60 por ciento de los adultos y hasta un 77 por ciento en niños menores de un año. El propio investigador asegura que fue creada con unos estándares tan altos que otras decenas de ensayos posteriores en el mundo han tenido dificultades para alcanzarlos. La convicción en el hallazgo era tan fuerte que Patarroyo fue la sexta persona en probarla, su esposa la séptima y sus tres hijos completaron la decena de pruebas.
Los aportes investigativos de Patarroyo se fraguaron -a contrapelo de dificultades financieras y de desidia oficial- en el Instituto de Inmunología que él mismo creó en la Universidad Nacional tras graduarse de Medicina, en 1972. Sin embargo, aún sin titularse como médico, su perspicacia y excepcionalidad lo habían llevado como becario de materias como virología e inmunología, a la Fundación y la Universidad Rockefeller, así como a la Universidad de Yale, desde 1967.
Nacido en Ataco (Tolima) en 1947, Patarroyo se crió en el seno de una familia de comerciantes, pero sus padres le inculcaron desde muy temprano el amor por los libros, la vocación de servicio y el amor por el prójimo.
Su obra y dedicación humanitaria han sido reconocidas con la Medalla Edinburgh -la más alta distinción científica que concede Inglaterra- y el Premio Robert Koch, considerado la antesala del Nobel. En 1994 recibió el Premio Príncipe de Asturias en España.
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