Editores, directoriofiestas.com
Lo primero a destacar es que cuando dos personas mantienen relaciones sexuales y no toman precauciones, es muy probable que en cualquier momento se produzca un embarazo.
Este embarazo debe ser un acto de responsabilidad de la pareja que para ello necesita tener un grado de madurez y desearlo realmente.
Una vez que la mujer queda embarazada, lo primero que ha de saber que su estado no es ninguna enfermedad que le va a impedir desenvolverse normalmente( aunque sí hay que ser prudente y no tomar ciertos riesgos) y que su vida continúa con sus actividades, incluida su vida sexual y relaciones de sexo.
El sexo es una de las cosas que a algunas mujeres, por su desconocimiento, puede llevarles a confusiones, es necesario tener claro que la actividad sexual no tiene por que ser interrumpida en ningún momento (sólo en los casos que por riesgos el médico así lo considere).
El embarazo supone una serie de cambios en todos los aspectos, es por eso tan importante el disponer de una buena educación sexual que nos permita saber qué es lo que debemos o no hacer.
Tiempo atrás, se creía que el sexo durante el embarazo era algo peligroso e incluso indecente. Actualmente se sabe que esto no es así y que el embarazo no tiene por qué interferir en la respuesta sexual normal de la pareja.
La embarazada debe hacer un esfuerzo físico extra en sus relaciones sexuales, pero aunque hay casos en los que el deseo disminuye o aumenta, por lo general las ganas de relaciones son las mismas y la intensidad de los orgasmos también.
A medida que trascurre el embarazo, los genitales femeninos se congestionan, por lo que el placer va disminuyendo.
Son también muchas las mujeres que dejan de verse atractivas por su embarazo, cosa que también les pasa a algunos hombres, y esto hace que la líbido decrezca.
A parte de todos estos factores, la verdad es que no hay problema en realizar sexo durante el embarazo, aunque siempre tomando las precauciones normales de no comprimir en exceso la barriga (es el momento para experimentar con nuevas posturas), evitar empujones fuertes, profundos y excesivamente rápidos y se requiere una profunda higiene para que ciertas patologías no puedan ser transferidas al feto.
