Amor, sexo y pareja son tres cosas que casi todo ser humano por su condición como tal ansían.
Cuando una pareja consigue reunir las condiciones de amor y sexo en ella, podemos decir que ha alcanzado la plenitud en todos los aspectos, pero la realidad nos dice que no es fácil llegar y mucho menos mantener esta situación.
Las estadísticas nos muestran que , en general, las mujeres se entregan plenamente al sexo cuando están enamoradas de la otra persona, mientras que los hombres son capaces de dejarse llevar por impulsos mucho más superficiales, lo que en innumerables ocasiones les acarrea graves problemas y posteriores desengaños y sufrimientos.
Debe quedar bien claro que no puede hacerse equivalencias entre el sexo con amor, porque el amor puede expresarse habitualmente mediante el sexo, pero hay que considerar que la sexualidad en muchos momentos es sólo uno de los principios fisiológicos de los seres vivos que en bastantes ocasiones nada tiene que ver con el amor.
El sexo es una de las partes del amor entre dos personas y este se vive de forma rotundamente diferente, mucho más plenamente que cuando se practica sin que los sentimientos estén por el medio.
El amor verdadero puede ayudarnos a romper todas las barreras y prejuicios a la hora de mantener relaciones sexuales y por eso, es condición humana, la búsqueda constante durante toda su vida.
El estado de felicidad tiene que ver con los estímulos biológicos que aparecen con el amor y la sexualidad activa. Estar enamorados y vivir una vida sexual plena son factores determinantes para el bienestar de las personas, de allí la búsqueda incesante, y muchas veces inconsciente, que todas las personas hacen constantemente.
